lunes, 28 de marzo de 2011

La salvación se va difuminando.

Otra nueva derrota en el día de ayer, coloca a la Ponferradina a diez puntos de la frontera de la permanencia. Un partido que comenzó con dominio local, tras un primer disparo lejano de Aythami. Parecía que el equipo berciano estaba empezando a meterse en el partido tras algunas ocasiones como la de Abraham, Joseba del Olmo, y un libre directo (pasado el cuarto de hora) ocasionado por la cesión del guardameta Barbosa, que finalmente acabaría en córner tras golpear en la barrera. Pero el equipo isleño volvió a tomar las riendas del partido y con ello su dominio. En el minuto 33 Abraham volvería a gozar de una clara ocasión para los de Claudio, que terminaría rozando el poste derecho. En los cinco últimos minutos se produce un cambio en el conjunto local, Aythami por el delantero Quiroga, un cambio que aportaría mas profundidad al equipo. Un lanzamiento de falta fue la ultima ocasión clara que tuvo el conjunto blanquiazul en la primera parte, que sería lanzada por el centrocampista Toribio para acabar siendo rematada con un flojo cabezazo de Cuadrado.


La segunda parte fue mas de lo mismo. Dominio amarillo con un disparo de Pedro Vega en el minuto 52 y una oportunidad que casi finaliza en gol de Sergio Suárez. Sólo una ocasión de Mayor en el minuto 70 a pase de Del Olmo dio el susto en la isla. Las Palmas gozaría de una más y en el minuto 80 una bonita jugada de Viera permitió al delantero Quiroga anotar el tanto del encuentro, y con ello, la huida de los puestos de descenso del conjunto de Juan Manuel, tras 3 victorias consecutivas.


Después de este partido, se podría decir que la ilusión ponferradina brilla por su ausencia desde hace varias jornadas. Aunque el partido ante el Albacete les dio un pequeño respiro al conjunto deportivista, las anteriores y seguidas derrotas, como la de ayer, hacen de un glorioso día de ascenso marcado por los interminables penaltis, una eterna agonía desde la primera jornada. De nuevo, la liga Adelante se va difuminando. Los jugadores no cesan, y quieren que los últimos partidos en el Toralín sean grandes finales y la afición esté con ellos. Convencidos de poder alcanzar la salvación con los puntos que quedan en juego, disputaran su próximo partido del 3 de abril contra el Girona (que se encuentra en el noveno puesto de la tabla de clasificación) con fuerza. Pero dicho queda, que hasta el día de hoy el conjunto no ha logrado lo dicho.


Con la llegada de Claudio Barragán los números no mejoran demasiado a los de Granero, tan sólo han sumado 7 puntos de los 30 posibles (una victoria, y cuatro empates, en diez partidos). Tras la marcha de Granero la única mejora ha sido en el tema defensivo, ya que el promedio de goles que les han encajado ha mejorado. Su juego es un quiero y no puedo, el conjunto no está hecho para ser de segunda. Quedan 11 jornadas en juego, 33 puntos por delante y con ello la posible salida de los puestos de descenso. Pero visto lo visto creo que sólo podemos pedir que sean lo menos dolorosos posibles. Personalmente, yo, ya no creo en los milagros.